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En mi trabajo no existen piezas superficiales

Existen piezas divertidas, amenas, breves y no tan breves, dulces y agridulces, con ritmo o pausadas… pero ninguna de ellas es superficial. Todos (todos) los movimientos que componen mi trabajo (coreografía, iluminación, vestuario...) tienen detrás un camino delimitado que les ha hecho llegar al escenario. Un camino delimitado por mil decisiones sobre el sentido y el mensaje, siempre presente, por las habilidades del intérprete, por la intención de romper una barrera técnica o de regocijo en la sensación física, emocional y psicológica del movimiento.

La superficialidad está presente en todo, es el primer vistazo, es el primer contacto, lo que pasa es que hay cosas en las que si rascas un poco, te sumerges y buscas, hay más de lo que se ve, mucho, muchísimo más. Y sinceramente creo que eso es precisamente lo que caracteriza mi trabajo, y de hecho, mi personalidad. En las audiciones, en el escenario, en mi vida, siempre he trabajado duro sin llamar la atención, por detrás, disfrutando de mi profesión sin alardear ni darme importancia, dejando que el espectador o el director se acerque y vea el detalle de lo que estoy viviendo. Y en mis coreografías pasa lo mismo, yo muestro la superficie, y tú, si quieres y eres valiente, te acercas y lo ves…

Yo no soy una comerciante, ni experta en marketing, yo no te voy a decir lo que vale, ni lo maravilloso, ni lo horrible que es, eso, mi querido/a amigo/a, tienes que decidirlo tú, con tu razón y con tu corazón. Yo soy artista, y por eso no te vendo la moto. Yo te invito con todo mi cariño a que vengas a verlo por ti mismo. Gracias a los que ya lo hacen.

Marina Miguelez Lucena